lunes, mayo 12, 2008

Doy Fe

La matemática se fundamenta en los axiomas sobre los que se construyen las teorías: el axioma del punto permite que existan las rectas y de ellas la geometría. El punto existe, y punto, dice el axioma. De la misma forma los notarios establecen lo que existe y lo que no en el marco de la Ley.

Ayer por la mañana, en una notaría de la calle Velázquez en Madrid, mientras firmaba unos papeles de rigor, pillamos al señor notario de buen humor y compartió con nosotros dos anécdotas que le habían marcado la semana.
La primera era de la de un señor que con una escritura de unos poderes que pensaba le hacían superman, quería hacer lo siguiente: divorciarse de su mujer y de la amante, con las que había convivido durante 10 años. Además pretendía mantener la custodia de la hija que había tenido con la amante y que también vivía con ellos. La razón es que se había enamorado de una tercera y era momento de poner un poco de orden. Ya que estaba en ello, quería poner el piso en el que vivían y que estaba a nombre de la amante, a su nombre, por si acaso tenían problemas en el “divorcio”. Cuando descubrió que no había mucho que hacer, cogió su muleta y se fue a casa pensando en cómo iba solucionar aquello.

La segunda tenía que ver con cuatro señores mayores dispuestos a vender un piso que habían comprado a pachas en la calle Capitán Hayan en el año 62. El comprador en la sala dispuesto a soltar los millones. Se las prometían muy felices los ancianos pensando que la burbuja inmobiliaria iba a solventar los problemas de su jubilación cuando el notario les dijo que al haberse casado los 4 en régimen de gananciales, era necesaria la firma de sus respectivas esposas. Imposible, gritaron los 4, nuestras esposas no tienen ni la más remota idea de la existencia de este piso!!! El comprador se tuvo que ir a su casa, con sus millones y sin piso, y los ancianos se quedaron pensando en cómo solucionar el entuerto cuando al morirse alguno, las esposas descubriesen la herencia de un pisito al lado del D’Angelo :)

La ficción sigue quedando rezagada ante la realidad. El señor notario no salía de su asombro y a nosotros nos alegró la mañana.

lunes, mayo 05, 2008

Los 40


El fin de semana pasado nos juntamos en la increíble casa que los Alonso se han hecho en la cuenca de la sierra cacereña de Gredos, en el Guijo de Santa Bábara. Celebrábamos los 40 tacos de Carlos. Es el primero de mis buenos amigos en dejar los 30 y de repente me he dado cuenta de lo cerca que está el 4 y lo dejos que empieza a quedar todo.

Y es que está a punto de acabarse el duro de la juventud. Buena prueba de ello es que nadie de 20 años sabe lo que significa lo de acabarse el duro :) Y uno se esfuerza a ponerse pantalones molones y zapatas de colores, de tomarse cañitas y de hacer mucho deporte, pero la realidad es que va tocando otra cosa. Cuando el amigo con el que hace 15 años arreglabas el mundo encogorzao a las 7 de la mañana va por el quinto hijo es que va tocando otra cosa. Tan malo es adelantarte a tu edad como no aceptar la que tienes. Y eso a los que tenemos un poco de complejo Peter Pan, nos cuesta un poco.

Y no es que la vida tenga que entrar en un fase anodina y aburrida. Santa Teresa fundó su primer convento a los 47 años y San Ignacio creó los Jesuitas a los 49. Espero que queden muchas cosas por hacer; lo que voy viendo es que necesitan de otra perspectiva. En muchos sentidos pienso que sigo haciendo lo que mis amigos llaman el "after college life style", la vida de veinteañero recién licenciado.

Quiero colgar los hábitos, pero no sé muy bien cómo hacerlo, me imagino que no es algo que haces porque quieres, si no porque te fuerzan las circunstancias. Será cuestión de esperar a ver si Circunstancia aparece y me trae alguna novedad. Mientras tanto de vuelta a San Francisco el sábado que viene.

domingo, abril 13, 2008

Anima sana

Cuando hace unos 7 años empecé a tomarme eso de hacer deporte en serio, mi amigo y gran atleta Rafael Guardans, me recomendó que me comprara para correr unas zapatillas ASICS. Y desde entonces caen unas por temporada. No hay placer como el de estrenar zapatillas nuevas :)

Poco sabía de esa marca entonces, resulta que es la abreviatura del latinajo Anima Sana In Corpore Sano, que nació en Kobe donde hace unas semanas me tomaba el sushi de mi vida y que es la heredera de Onitsuka Tiger, la marca original y que Uma Thurman popularizó de amarillo en la sangrienta Kill Bill.

El caso es que lo de hacer deporte me mola cada vez más. Y California no ha hecho más que complicar el tema. Por aquí lo normal es que todos tus amigos se hagan un triathlon, que corras una hora con algún compi de trabajo por los alrededores de Google, que los offsites incorporen 6 horas de mountain bike, o pasarte un domingo por la mañana en el Sport Basement comprando alguna ganga de camiseta deportiva. Con toda esta presión me he apuntao a un triathlon pequeño en junio.

El Sabado pasado me levanté y con mi amiga Michaela nos cruzamos el Golden Gate, y nos hicimos una horita de carrera por la montañas de las Muir Woods hasta llegar a unos acantilados con unas vistas impresionantes.

Por la tarde después de un café con los valientes de Jaime y Juan Antonio de Unkasoft, me fui al gimnasio donde quedé con el tío que me está preparando para el triathlon, Rick, que me pegó una palicilla con nado incluido.

Y me gusta mucho; cada vez más. El deporte arrincona el tumulto de los pensamientos, equilibra los picos emocionales y me devuelve el contacto con la realidad. Siempre he creído que el hábito hace al monje; o que al menos, un buen hábito hace al monje mucho mejor. Y me ha faltado tiempo de, siguiendo los consejos de Rick, comprarme una bici de carreras. Se llama Charito, le hemana pequeña de Lola :)

domingo, marzo 30, 2008

El sol naciente

Estoy en el avión, en Bangkok, vuelvo a Madrid. Se acaban unos días que han sido únicos y muy especiales. Siento esa sensación de felicidad acariciada que se tiene cuando se acaban unas vacaciones especiales: lo disfrutas mientras dura sabiendo que el tiempo y la vuelta a la rutina diluirán esa sensación recordando su condición efímera. Cierro los ojos y sonrío ante cada uno de los momentos de esta semana; he tenido la enorme suerte de vivir Japón de la mano de un japonés que se ha encargado de que no me faltara de nada.

He comido en un entrañable restaurante de Sushi de un pueblo de pescadores de la costa de Kobe; aún salivo al recordar probablemente el mejor Toro que se que puede tomar. Aquí pude comprobar que el tópico de la perfección japonesa no es un mito. El restaurante tenía sitio para 13 comensales. Había dos sitios libres para una reserva a la 1 de tarde. De repente entran lo que parecían un abuelo con su nieto. Dan las buenas tardes al Chef y se intercambian unas necesarias reverencias. Miro el reloj y es “exactamente” la Una, digo exactamente porque el reloj que colgaba en la pared ajustaba perfectamente sus 3 agujas a la Una, exactamente. Increíble.

He viajado en el recién estrenado tren más rápido del mundo, con la salida y la llegada perfectamente alineadas con el horario previsto.

He ido de compras por uno de los barrios más pintorescos y coloridos de Tokio con cientos de adolescentes exhibiendo sus colores y melenas, al más puro estilo del buen cómic japonés.

He compartido el devenir vertiginoso pero ordenado de las masas urbanitas de Tokio. Este es un video del cruce de la plaza de Shibuya en el que curiosamente los peatones cruzan en todas las direcciones al mismo tiempo en el minuto exacto que dura el semáforo en rojo para los vehículos.


He disfrutado la maravillosa explosión de los cerezos en flor. Pasé toda una mañana en el parque de Shinjuku haciendo fotos como queriendo capturar para siempre aquel momento mágico. Bajo uno de esos árboles encontré un pareja japonesa de ancianos comiendo silenciosamente. Radiaban juventud y felicidad; igual eran más mis ganas que la realidad. Me acerqué y robé un par de flores recién abiertas del cerezo que tenían encima desando con todas mis fuerzas que yo pueda hacer eso algún día. Las guardé aplastadas en mi diario.

Me han acariciado también el corazón, que siempre está uno más dispuesto a estas cosas en vacaciones y lejos de casa.

Con ambos vuelos en rojo reclamando el embarque inmediato, Yoshi a Boston y yo a Madrid, nos hemos tomado el último pescaito crudo bañado con un buen caldo de la tierra nipona, nos hemos abrazado y despedido hasta la próxima, que espero sea pronto.

martes, marzo 25, 2008

Ohayô

Buenos días!!!

Me acabo de levantar. Estoy con un kimono y he dormido en un tatami en un balneario de aguas termales en las montañas de Rokko. Yoshi se ha empeñado en que me vuelva japonés y lo está consiguiendo. Ayer fue uno de los días más especiales de mi vida.

Después de correr por Osaka y llegar hasta este castillo, cogimos un tren y nos fuimos a Kyoto. Vimos 3 cosas, el Templo del Agua Pura, El Templo del Dragón Pacífico y el Pabellón Dorado. En el templo del agua pura me echaron la suerte, y no podía describir mejor el momento en el que estoy y cómo me siento... este Budha pilota :)

Por la tarde nos vinimos a Rokko. Un amigo de Yoshi tiene una de las casas más antiguas de la zona y nos tomamos unos tecitos verdes. Luego nos vinimos al balneario. Soy el único occidental en todo el pueblo. Me miran extrañados; no se dan cuenta de que el extrañado soy yo. Entiendo que esta cultura haya atraído a tantos occidentales.

Son realmente especiales; me gusta su respeto a las tradiciones y a los otros, el cuidado de los detalles y lo bien que se come.

domingo, marzo 23, 2008

vuelta al mundo, primera parada Japón

Sin duda no estoy ayudando en nada a reducir mi consumo de carbono. Ayer salí de San Francisco donde volveré dentro de 10 días después de dar mi primera vuelta al mundo.

Volé con United Airlines al aeropuerto internacional de Kansai, que lo han construido en el agua. Hasta el hotel en Osaka, la autopista es una carretera volada que sortea las dificultades del terreno y las construcciones ya existentes. Me pasó algo curioso, el taxista al pasar el peaje, como tenía telepeaje se dirigió al hacia el paso que le correspondía. Iba como a 80 km por hora, sin reducir, la barrera bajada, me agarro al asiento no sabiendo si el amigo es un temerario o no ve!! y justo antes de llegar, se levanta la barrera fulminantemente: obviamente la detección del telepeaje no falla NUNCA, pues si no más de un taxista se habría comido la barrera de paso ya. Buena indicación de cómo es Japón :)

Llegué al Hotel Nikko Osaka, muy céntrico donde me estaba esperando mi amigo Yoshi. Al subir en el ascensor coincidimos con un luchador de sumo que hizo que habiendo espacio para 8 personas, solo cupiesemos 4 :) Hay una convención de luchadores rollizos en Osaka y algunos se quedan en nuestro hotel.

Cenamos en un restaurante buenísimo, Sakuichi. Yoshi pidió cosas de temporada; de los casi 15 platos pequeños que tomamos solo uno era de pescado crudo, el resto de verduras, pollo y pescado cocinado. Pude comprobar lo que Yoshi me ha dicho muchas veces: la verdadera belleza está en la combinación de la estética y la esencia. Los platos tenían una presentación sencilla pero espectacular, uno de ellos tenía una mariposa hecha con zanahoria cruda que era una obra de arte. Después de observarla durante un buen rato, me la comí.

He creado un mapa personalizado en Google Maps donde iré guardando los sitios de interés.

Me voy a correr un poco, que es la mejor manera de conocer una ciudad :)

miércoles, marzo 19, 2008

Se han jubilado todos

El viernes pasado estuve en Salamanca, invitado por el director del que fue mi Instituto, El Fray Luis de León. Estos meses celebran los 150 años, como uno de los Institutos de educación más antiguos de España. En 1983 mis padres decidieron que el Fray Luis era un instituto estupendo y que si me admitían pues que allí me iba, por aquel entonces aún no se había aprobado la LOGSE.

Lo más importante es que mi amigo Juan Carlos se venía conmigo; tuvimos la suerte de estar juntos en clase casi los 4 años de bachillerato. Hice amigos que conservo y disfruto, Raquel, Jaime y Agustín. Organicé una conferencia donde el Aznar descocido nos habló de los nuevos estatutos de autonomía.

Al subir las escaleras de entrada que hace 25 años subí por primera vez empecé a sentir una carga de sensaciones extrañas. Nunca había sentido el vértigo de los años de una manera tan intensa. Los recuerdos difuminados de cada uno de los rincones del instituto de repente aparecían traicionados por las reformas y cambios que han hecho a lo largo del tiempo. Algunas cosas seguían igual: la cafetería, con el mismo olor a tortilla recién hecha con pan blandito; la clase de primero, hoy aula de música, la de segundo, la de COU; el aula de informática donde sentados en sillas alrededor del profesor aprendíamos a programar en el único ordenador disponible: un Apple IIe.


Hablé de Google y de Tuenti ante unos 200 alumnos. En un momento perdí la mirada en el fondo del auditorio y con esa habilidad que tenemos de pensar en un par de cosas a la vez, me alejé de mí mismo mientras hablaba de mapas y pensé en lo maravillosa que es la vida. Pensé en aquel Bernardo de 17 años lleno de sueños y ambiciones, que no sabía casa nada, pero en el que la energía de hacer cosas era intensa, tan intensa como ahora. No tengo nada que ver como persona con el niño que salió de allí, pero al mismo tiempo me siento casi igual.

Pregunte por La Pepa, por el Yuyu, por El Puma, por El Pitufo, por Doña Rosaura: todos se habían jubilado. La Cata había muerto. Las piedras seguían en su sitio, la gente ya no. Poco de lo que fue estaba ahí para hacerme un guiño. El Fray Luis que fue está ya solo en mi memoria; es cierto, el tiempo no perdona.

jueves, marzo 13, 2008

creatividad olímpica

Hoy he estado en Barcelona trabajando un poco. Digo un poco pues cualquier excusa es buena para venir a una ciudad que me gusta tanto y me trae tan buenos recuerdos. Mañana estaré de vuelta en Madrid y esta noche he tenido la enorme suerte de cenar con dos grandes personas: Lluís Bassat y Pasqual Maragall.

Lluís Bassat es una de las personas que más admiro en creatividad. No solo por lo que hace y ha hecho profesionalmente sino por la historia de su vida y su personalidad. Me tocó la lotería cuando en noviembre pasado aceptó la invitación de venir a hablarnos a Google en California, de los principios de la creatividad. Uno de mis sueños es poder acercarme a entender la esencia de la cosas como lo hace Lluís, ese creo que es el secreto de su creatividad: destila y se queda con lo más importa, luego lo comunica muy eficazmente.

Junto con Maragall hemos tenido una cena única. He callado mucho y escuchado atento sus historias. Son amigos del colegio y ejemplo vivo de anécdotas interesantísimas y la sabiduría que dan los años y el haberlo hecho bien en la vida.

Hemos cenado en un clásico de Barcelona elegido por Helena, Il Giardinetto, con piano man tocando La Vie en rose... todo un lujo de cena y de compañía. Ya me podía pasar esto a mí más amenudo :)

martes, marzo 11, 2008

Unas clases



Pocas cosas me gustan más que ponerme delante de un aula y contar cosas. Que me pregunten y desafíen intelectualmente. Me pone.

Hoy Enrique Dans me ha invitado a una de sus clases para hablar de le GeoWeb. Una horita y pico, con conexión directa a internet y muchas preguntas.

Luego Enrique me ha invitado a un jamoncito de la tierra estupendo y hemos hablado con un alumno del IE de emprendedores, proyectos de internet y de lo bueno de la veta ibérica.

viernes, marzo 07, 2008

XS


Luego dice mi amigo Nacho que me empeño en comprarme siempre la ropa de una talla menos de la que me corresponde... será que no ha visto aquí al amigo :)

Atención a los pantalones más calzados de la historia en esta foto que me envía Carlos Alonso.

miércoles, marzo 05, 2008

Las elecciones e internet

Con un poco de gripe, pero sin despegarme del ordenador, hoy hemos presentado en Google una herramienta para seguir en tiempo real las elecciones en EE.UU. Obama me recuerda a Zapa, aunque tiene mucho más merito: ser candidato en EE.UU. es una maratón de todo un año.


Soitu, ha hecho lo propio y lo tiene todo preparado para el domingo que viene.


Me encanta la política y no hay cosa que me guste más que una buena pugna dialéctica de sobre mesa; me puedo estar horas y no se me acaban los argumentos. Me encantan los mítines, he mandado telegramas a presidentes del gobierno e incluso con 16 años escribí una carta al director del periódico de Salamanca, que no acuerdo de qué era, pero que me publicaron :)

Pese a que el cinismo que se impone últimamente diga que son todos iguales, no es verdad. Yo aprovecharé que estoy por España para votar con todas mis fuerzas ;)

viernes, febrero 22, 2008

dos pelis, un eclipse y una canción

La mejor forma que tengo de saber si una peli es buena o no es ver los efectos secundarios que me provoca. Si apenas me acuerdo de lo que he visto al día siguiente, no es buena señal. Si por el contrario no puede dejar de pensar en ella durante días, me meto en internet para investigar todo lo que puedo acerca de ella y no paro de recomendarla, es que he visto un peliculón. Esto me ha pasado con con dos pelis últimamente, Into the Wild y The Kite runner.

Into the Wild es la historia verdadera de un chico de 24 años, cabezota y resentido con sus padres al que el exceso de seguridad en sí mismo le llevó a morir de hambre, atrapado en Alaska, después de recorrerse Estados Unidos entero sin dinero ni documentación. Durante toda la película te crece el sentimiento de identificación con él: su valentía, su compromiso idealista, sus ganas de vivir cada momento. Cuando al final muere atrapado en su sueño el tinglao entero se te desmonta. Te frustra ver cómo tanta energía en busca de lo auténtico puedo tener un final trágico. ¿Cómo es posible que algo tan bonito acabe tan mal? ¿es realmente un mal final? El amigo Chris McCandless fue sin duda todo un personaje.



The Kite Runner es la historia de un Afgano que aprende a vencer el miedo y ser él mismo. Es hijo de una familia pudiente del Afganistán anterior a la invasión rusa. El miedo le hace ser un cobarde y no entender ni el compromiso de su padre con su tierra, ni el de su mejor amigo con él.


Esta semana además según volvía de trabajar, mientras la luna me guiñaba eclipsada sobre el horizonte de la bahía de San Francisco, la radio me descubría a Yael Naim. Esta francesa que ha vivido en Israel casi toda su vida, se va a convertir en mi prefe de esta primavera.


Qué gusto de pelis, de luna y de canción :)

jueves, febrero 14, 2008

qué buen plan!!!

El día de los enamorados de 1999, también estaba solo, como hoy; sin pareja digo. Ni corto ni perezoso, me fui al centro comercial de Copley en Boston y me compré esta pluma que me ha acompañado desde entonces. Sin duda ha conocido a muchos amores a lo largo de estos años; todos han pasado, ella sigue :)

Mi amiga Elena Muñiz, me puso hace unos meses en este aprieto:
- ¿qué es más importante, ganar un millón de euros o encontrar a una buena persona con la compartir tu vida?
- encontrar a esa persona, le dije sin dudarlo
- ¿cuánto tiempo pasas al día trabajando en conseguir un millón de euros frente a encontrar a esa persona?

uhmmmm...

Hoy pasaré el día en un avión, menudo plan para la noche de los enamorados, sin duda sigo empeñao en el millón de euros. Menos mal que me queda Google Earth y sus sorpresas :)

El concierto del año

Aunque estemos en febrero, ya sé que el concierto del pasado día 12 va a ser mi concierto del año: fui a ver a Mika en la sala Warfield en San Francisco.

Ver imagen en el mapa

Descubrí a Mika hace como un año. Los descubrimientos personales son muy especiales, sobre todo cuando los haces tuyos y participas en su ascenso a la fama. Me pasa con políticos, cantantes, escritores y hasta con la ropa. Me gusta ver cómo algo que me mola -una chaqueta, un libro o un cantante, acaban poniéndose super de moda. Es como participar de su éxito, como que su éxito es también el tuyo por creer en ellos desde el principio: pues esto me ha pasado con Mika. Desde que lo descubrí en MySpace no he parado de escucharlo. Ya el año pasado corría en Boston escuchándole sin parar y cuando en mayo comprobé que Nacho lo tenía en su iPod, supe que Mika había triunfado.

El martes Mika nos dio un pedazo de concierto. Dos cosas me llamaron la atención: Una, que las motas luminosas con las que las audiencias generalmente jaspean el tapiz negro que cubre los auditorios durante las representaciones, no eran mecheros como es habitual, sino teléfonos móviles y cámaras digitales: aquello estaba plagado de reporteros personales que hacían suyo cada momento del concierto. El muy listo de Mika, que tiene todos sus videos en YouTube, su perfil en MySpace y se hincha a vender por iTunes, sabe que esto es bueno. La otra, que el tío efectivamente, está como un queso.

Momentos estelares de la noche:

1. Mi canción preferida, Any Other World.


2. El duo con la tía de la batería, una negraca que estaba casi tan buena como mi amiga Tina :)


3. El final con Lolly-pop. Aquello parecía una fiesta de Google con tanto globo de color.


Mika es libanés de origen, como Nassim Taleb. ¿Qué tendrá esa tierra? ¿Será el agua o la educación católica de las monjas afrancesadas?

miércoles, febrero 06, 2008

lo pequeño y despreciable

Ayer fue un día especial para mí. Conocí a uno de mis ídolos, y no, no es Steve Jobs. Es un tío que poca gente conoce y que para mí es una referencia por su manera de entender la realidad. Es un filósofo clásico en el siglo XXI: Nassim Taleb. Ha escrito dos libros no técnicos que para mí se han convertido en una referencia: Fooled by Randomness y The Black Swan. Los dos hablan de lo mismo, de lo mal que pensamos y los errores que cometemos al entender la realidad. Ayer tuve el enorme placer de escuchar en segunda fila a Nassim durante dos horas, aquí en San Francisco, en unas conferencias organizadas por The Long Now Foundation, a la que me he apuntao por la calidad de sus ponentes.

Como dice mi amigo Javi, padre de mi preciosa ahijada Inés, siempre he sido un poco nerdito: del inglés “nerd”, repelente, ratoncillo de biblioteca, pelotilla que siempre está leyendo algún libro raro… Siempre me ha gustado combinar el disfrutar cada momento de la vida hasta rayar en lo frívolo, con la introspección reflexiva que dan los libros y el conocimiento. Una combinación un poco extraña que me hace no encajar nunca en ningún sitio, pero en la que me siento comodísimo.

Me gusta Nassim porque es un escéptico empirista… un qué??!!!! un escéptico empirista: alguien que no cree en teorías, y ni en modelos, alguien al que le espanta la gente que habla ex-catedra y se las da de gurú, alguien al que le gusta hacer más que teorizar. Reconoce la complejísima realidad y ante preguntas como quién ganará las elecciones, dice, no hablo del futuro que desconozco y del que tengo poco control. Vive lo que predica, es tremendamente coherente, y además no le gustan los franceses :)

Podría escribir sin cesar acerca de lo que me gusta de la forma de pensar de Nassim. Lo más importante es su humildad al reconocer nuestra incapacidad por controlar el futuro, ni siquiera de preverlo. Nos avisa de que en las sociedades del siglo XXI los errores de previsión que los estadísticos siempre han despreciado por su tamaño y poca probabilidad, pueden generar sorpresas espectaculares.

Lo pequeño y despreciable se puede convertir en lo más importante de nuestras vidas, y dice Nassim que no aprendemos y seguimos ignorándolo.

sábado, enero 26, 2008

El abuelo del iPod

Hace poco más de un año reflexionaba acerca del cambio que las nuevas tecnologías imponían en los formatos de reproducción de la información: libros, discos y pelis. La semana pasada, por sorpresa descubrí al abuelo de mi iPod en un rincón de una tienda de antiguallas en San Francisco.

El abuelo es un gramófono de los años 30. Estaba lleno de polvo y se apoyaba en él un cartel que decía: "pregunte al encargado cómo hacerlo funcionar" o sea que aquello pirulaba. Pedían 400 dólares por él, junto a unos 30 discos de 78 RPM. Seguí dando una vuelta por la tienda cuando recibo un mensaje de una amiga que me dice, "date un capricho, te lo mereces". Para los inseguros que hacemos las cosas mejor acompañados que solos, este tipo de empujones son decisivos. Ni corto ni perezoso le contesto a María, "eso voy a hacer, me voy a comprar un gramófono". Y aquí tenéis al nieto con su abuelo :)



Me gusta ver cómo en el fondo hacen lo mismo: almacenan música, te dejan elegir lo que quieres escuchar, y la reproducen. El futuro y la innovación me parecen fascinantes. Para los ingenieros de los años 30 hubiese sido imposible imaginar cómo sería o cómo funcionaría el iPod, pero pequeñas innovaciones acumuladas a lo largo de estos 60 años nos han llevado hasta él. El iPod tiene y ha tenido muchos primos y tíos, unos con más suerte que otros: su tía la cinta magnetofónica, su tío el walkman, su primo raro el MiniDisc, pero sin duda el iPod parece ser el vástago destinado a reinar.

Según acabo estas líneas, cierro los ojo, medio sonrío, y pienso en cómo disfrutaremos de la música dentro de 60 años... yo me habré dedicado por entonces más bien al cultivo de malvas :)

lunes, enero 14, 2008

Mi equipo

Mi amiga María que me ha venido a ver a San Francisco me decía hace unos días que hay que elegir a los empleados y los jefes al menos con el mismo esmero que a la pareja. Al final estamos con ellos más tiempo que con nuestras parejas y amigos.

Y es cierto. La química y la compenetración se han convertido para mí en uno de los criterios decisivos a la hora de elegir empleados y al considerar ofertas de empleo o proyectos empresariales. La intuición me ha llevado a rechazar a gente con currículos extraordinarios e impecables referencias. En otras ocasiones mediocres trabajadores en apariencia se han llegado a convertir en ejemplares profesionales trabajando juntos.

Para muestra un botón: la semana pasada, Effie en mi equipo de Norte América, dulce, trabajadora incansable, nos sorprendió con una tarta que celebraba acontecimientos varios en el equipo. La hizo la noche anterior en su casa: un brownie de chocolate con carreteras y chinchetas de Google Maps. Ole Effie!!!


Otro botoncito :) Vaughn, nacido en Singapur, militar profesional en su país, consiguió con mucho esfuerzo y becas estudiar en Harvard. Me ha regalado por mi cumple un libro que me ha encantado y no conocía: An Essay on Typography de Eric Gill

Ambos no tienen 30 años y son unos pedazo de profesionales. Me siento un afortunado de trabajar con ellos. Son cosas como éstas las que hacen a los equipos de trabajo especiales y mantienen la ilusión en las empresas. Creo yo :)

miércoles, enero 02, 2008

En la puerta del Sol

Mecano decía que entre pitos y gritos los españolitos hacemos por una vez algo a la vez. La música de la canción es buena, pero el espíritu es aún mejor. Y yo me lo he tomado siempre muy en serio.

Siempre que he pasado Fin de Año fuera de España me he tomado las uvas a golpe del reloj de La Puerta del Sol de Madrid. En 1993, antes de los móviles, en mitad de mi turno de noche cuando mi sueldo de camarero me ayudaba a pagar mis estudios en Boston, me tomé las uvas desde la cabina del restaurante donde trabajaba ante al asombro de los clientes que pasaban al baño. En 2003 fue en Marrakesh. El año pasado desde Normandía. Y este año lo he hecho desde San Francisco, al lado de la puerta del sol que aquí llaman Golden Gate :)

Dos buenos amigos han venido a pasar Fin de Año conmigo. Era un buen plan para Rafa y Alvarito, para mí un honor tenerlos cerca. Las campanadas en España eran a las 3 de la tarde aquí. Una hora estupenda para tomarnos las uvas en la playa. Compramos una botella de champagne, unas uvas moscatel, y nos plantamos en la playa de Stinson.

Rodeado de surferos, con un poco de frío pero encantados por lo atrevido del plan, llamamos a mis padres por teléfono y nos comimos las uvas con unas vistas de excepción.

Luego hicimos una cena en casa, junto a otros amigos también huérfanos de patria. Hicimos un poco de liturgia findeañera: quemamos en unos papeles lo que no nos ha gustado del 2007 y atamos nuestros deseos para el 2008 a unos globos de gas que dejamos escapar al cielo estrellado de la bahía de San Francisco.

Le pido al 2008 sobre todo Paz y Salud, y alguna otra cosa que a estas horas estará flotando en algún punto del Pacífico junto al globo que solté anoche.

martes, diciembre 25, 2007

La tierra de uno

Estos días a uno le fuerzan a volver a lo de siempre. Aunque la pereza asoma a eso de primeros de diciembre, se acaba imponiendo el placer de lo tradicional. Y cuanto más me esfuerzo en conseguir cosas nuevas y diferentes, más me gustan las tradiciones.

En Salamanca estos días la niebla esconde las mañanas que luego se descubren frías y soleadas. La agenda se aprieta con visitas fugaces a familia para los que lo excepcional eres tú, amigos con los que 10 minutos bastan para ponerse al día y compras forzadas que te recuerdan lo eficiente de vivir en una ciudad pequeña.

Me gustan estos viajes a lo de siempre porque son la enjundia de lo que somos, la cuerda que sujeta la cometa, los plomos que asientan la identidad. Y es que me gusta mucho ser “daquí” :)

Ayer las ganas de Buenamor me llevaron a su castillo. A 26 km de Salamanca está el escondite donde el Arzobispo Fonseca huía para disfrutar del amor que le tenían prohibido. Totalmente recomendable para una escapada romántica. Es ahora un hotel con piscina que aunque huele a Parador tiene el encanto de una casa rural.

Hoy he celebrado tempranamente mi cumple con mis dos amigos del alma Juan Carlos y Felipe, y sus mujeres. No hay gente en el mundo con la que esté más cómodo. Nos hemos metido entre pecho y espalda unos buenos ibéricos, chuletones, chuletillas de cordero, flanes caseros y un vino de Toro. Y para contento de nuestro ministro Solbes no hemos tocado ni a 20 euros por calva, digo barba.

Felipe insistió en ir a Mozarbez y comer en El Buen Gusto, todo un acierto. De nuevo hemos arreglado el mundo, y como en una carrera de relevos nos hemos pasado los testigos cargados de razones en nuestras discusiones políticas. Entre tanto nos metemos unos con otros con críticas sanas y cargadas de cariño. Pronto los 14 grados del vino se encargan del resto que apuntilla María con un: “si no fuera por estos ratos…”

Mis padres, también en adelanto de mi cumple, me han dado su regalo. Una capa charra. No sé dónde ni cuándo me la voy a poner, pero me ha hecho muchísima ilusión. De alguna manera quieren que no me olvide de dónde soy :)

Pronto estaré de nuevo a miles de kilómetros de aquí. Creo que es precisamente el hecho de estar tan lejos lo que me hace apreciar lo bueno que tiene disfrutar de lo de cerca.

domingo, diciembre 16, 2007

El gusto de hacerse mayor

Hace unas semanas se casó mi amiga Rocío. A la que admiro y quiero. Con el propósito de evitarlo, pero como siempre sin hacer mucho para conseguirlo, llegué tarde a su boda. No pude hacer todas las fotos que le había prometido, pero saqué las suficientes como para tener un buen recuerdo.

Nos conocemos desde hace casi 20 años. Compis de universidad, nos hicimos más amigos cuando al más puro estilo mediopensionista de colegio mayor, con la excusa de estudiar juntos, comía, cenaba y veía pelis en su casa, aprovechándome de la elegante generosidad de sus padres. Largas conversaciones llenaban las improductivas horas de estudio, y una mantita acompañada de chocolate negro hacían mucho más atractivas las pelis.



Preparando las fotos para enviárselas, pensaba en la cantidad de cosas que durante estos años hemos compartido y reflexionaba sobre lo que para mí significa la amistad. Hay mucha gente a la que llamamos amigos, pero ¿qué significa en el fondo?.

Para mí lo importante en la amistad es mantenerse cerca a lo largo de los años para cuando sea necesario. No hace falta compartirlo todo siempre, basta saber que existe un vínculo emocional suficientemente fuerte para ayudarse mutuamente, saberse comprendido y no sentirse solo. Y por eso que creo que la amistad es distinta de la pareja, distinta de los compañeros de trabajo y distinta de la familia. A mi juicio, una buena amistad juzga poco, comprende mucho, es el gimnasio de la generosidad donde las expectativas se ajustan continuamente por el respeto al amigo. Y es un círculo virtuoso que si es correspondido es treméndamente satisfactorio.

Cada vez son más los amigos que tengo como Rocío. Es algo que no sabía ni lo que era, ni qué color tenía, ni cómo se hacía. Es algo que estoy descubriendo al hacerme mayor, y me gusta.